Saturday Night Fiber “Castaña”


Madrid, sábado 19 de julio, el termómetro de la capital está más caliente que una convención de legionarios en un cine porno y yo, con más moral que María Ostíz en un after, voy al Saturday Night Fiber, la nueva sucursal madrileña del festival de Benicàssim.

No llego a The Rumble Strips ni tampoco a los Babyshambles de Doherty, demasiado calor para ver al rockero drogota de moda. Pero sí puedo disfrutar de Siouxsie sin sus Banshees. Y, desde lo más alto de la grada atisbo sentadas a un grupo de fans de Mika tamaño XXL, armadas con un maxicartel que las señalaba como tales y que a duras penas podía taparlas del astro solar.

Pero andaba yo disfrutando de Siouxsie, y digo bien; disfrutando, porque independientemente de haberse quedado en repertorio en los 80, como Duran Duran, la abuela luce un tipazo envidiable a sus 51 años y sus bailes de meiga en pleno akelarre hipnotizaron a los pocos presentes, desafiando por completo a la UVI móvil que, sin duda, la organización dispuso para aquellas estrellas geriátricas que tuviesen que conocerla por dentro.

La pobre Siouxsie lo intentó todo: bailar cual sacerdotisa de Baal, lucir una ajustadísima malla de arlequín, utilizar todas las palabras que sabía en castellano evitando el repertorio habitual del ciudadano británico, es decir: torero, sangría, amigo y fiesta… Pero la luz del sol es a un gótico lo que el jabón al citado Doherty.

Luego saltó al ruedo Morrissey. Lo del ruedo lo digo por el comentario que hizo durante su actuación sobre los matadores. Y es que el mancuniano sí que tiene el mismo nivel de castellano que sus paisanos de la isla y, además de “grasia”, la otra palabra que pronunció en español fue “matador”… Muy propio de la contumaz simpatía del ex líder de los Smith, que a los españoles nos tiene el mismo cariño que una drag a la cara lavada.

Pero a Morrissey no le hace falta caer bien y lo sabe. Tiene una legión de acólitos inasequibles al desaliento (entre los que yo me incluyo) y, aunque sean patéticos sus descamisamientos mostrando unas rampantes lorzas vegetarianas, a él lo mismo le da, porque al igual que las buenas folclóricas siempre tendrá su público.

En esas estábamos cuando llegó My Bloody Valentine y, aunque he leído la crítica de los sesudos “gafaplastas” que inundan los blogs de los medios generalistas alabando a los irlandeses, el resultado, la verdad, fue más “bloody” que “valentine”. Al sonido del recinto no apto para tísicos, los de Dublín desafiaron a la audiencia sumando la inexistente voz de Kevin Shields, que ni de coña pudo oírse más allá del cuello de su camisa. Tanto es así, que algunos despistados se preguntaban si la banda tenía cantante. Y sí, ya sé que lo que mola hoy es decir que fueron el punto álgido del festival, pero MBV nos endiñaron un “killer truñazo” en primer grado, y tan sólo se salvó de la quema la interpretación de “Soon” y la hipnotizante pantalla de fondo acompañando el muro de ruido, sello de marca del grupo, que parecía un salvapantallas de Windows 1.0

Aunque, en honor a la verdad, “Su Bloody Mother” fue la única apuesta musical arriesgada de la organización del FIB, que creo que ya está en contacto con el manager de La Década Prodigiosa para que encabecen el cartel del próximo año.

Después vino Hot Chip y fue entonces cuando las del Club de Fans de Mika petaron la cola de los perritos calientes, víctimas de tanta abstinencia.

Me piré después de Mika y, aunque reconozco que la música de este tipo le pega tanto al FIB como a las chicas de la Kelly Family unos ligueros, el menda hizo lo que pudo. Eran las tres de la madrugada y fue el único bis que pidió el público (¿?). Aunque quedó algo patético que tuviera que repetir el mismo tema con el que arrancara su actuación, y es que no tener repertorio es lo que tiene.

Mención aparte merece la organización, pero lo resumiré con una sola frase porque esto está quedando ladrillete: los hermanos Morán tendrán que cambiar su apellido por el de Morrazo. Las entradas las terminaron regalando con dos cromos de Cropán, la zona VIP tenía la misma cercanía al escenario que un asiento desde Cuenca. Por cierto, entre los beautiful people estaba Loquillo desafiando el temporal africano ataviado con una americana negra de gentleman: él y Los Soprano son así.

Resumiendo: Fiber Castañazo

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Una respuesta a Saturday Night Fiber “Castaña”

  1. DjdelBarrio dijo:

    Cambio a los Valentine por unos cuantos Bloody Mary bien hechos. Porque ni sal, ni pimienta, ni nada de tomate. Vodka es lo que hace falta para poder escucharlos más de media hora, por mucho que sean “lo más”.
    Me quedo con Bloody Mary, el mejor cóctel para la resaca.

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