John Lydon (a.k.a. Johnny Rotten en Sex Pistols) quiere resucitar Public Image Ltd (a.k.a. PiL). Lo que significa que tras 17 largos años de “imagen pública” en el congelador, la cuenta bancaria del icono punk ha debido quedarse ídem… ¡Todo sea por la pasta! Pero de la que viene de las Islas Cayman, que la italiana engorda.
Y nada de “pajillas mentales” entre los que todavía guarden sus mallas negras “revientavenas”, porque del Lydon que en el 79 bramara espumarajos contra el establishment, la monarquía y el clasismo británico queda ya poquito. A sus 53 “tacazos”, “Juanito Podrido” ha declarado en The Guardian que los jóvenes de hoy son “demasiado ruidosos y agresivos” (¡?) Como diría su primo, Paco Pil: : ¡Viva la fiehsta!
Hace 30 años, The Undertones grabó un disco homónimo que supuso uno de los debut más impactantes de la historia de la música. Y hoy, el homenaje tiene sentido porque los norirlandeses tuvieron mucho mérito para la época y su legado sigue teniendo valor.
Mérito, porque cuando se juntaron eran un grupo de amigos que vivía en Derry, ciudad muy alejada del circuito musical, y porque aprendieron a tocar escuchando la BBC-Radio 1 y leyendo el NME.
Y valor, porque lograron grabar canciones que expresaban rabia adolescente en poco más de dos minutos y con tres acordes, basándose en el punk urgente de Buzzcocks, Sex Pistols y los Ramones, pero añadiendo unos melódicos estribillos popy.
John y Damian O’Neill, Feargal Sharkey, Hill Doherty y Michael Bradley lograron el apoyo del mejor gurú musical de todos los tiempos, John Peel, que siempre consideró su hit más conocido, “Teenage Kicks”, como su canción favorita.
Los mejores temas de la banda salieron de su primer disco, que sigue considerándose como uno de los más influyentes de finales de los 70. El combo se separó por el ego de su cantante, Feargal Sharkey, que en 1983 decidió emprender una carrera en solitario con sonido synth-pop, mientras que los hermanos O’Neill formaron That Petrol Emotion.
El grupo volvió a juntarse publicando (sin Sharkey) en 2003, “Get What You Need” y en 2007, “Dig Yourself Deep”.
Y para quienes no los conozcan, el 30 aniversario del álbum “The Undertones” es un buen momento para entender el influjo que el punk ejerció sobre el pop.
Se cumplen 30 años del “jitazo-rompepistas”, “Heart of Glass”, y con motivo del aniversario, Debbie Harry confiesa en una entrevista que Blondie estuvo a punto de grabar el tema en el estudio a ritmo de reggie.
De ser cierto otro gallo hubiese cantado a la banda resucitada, estrellas geriátricas del Summercase de este año junto a Sex Pistols.
Integrantes de la new wave neoyorkina y criticados por Ramones, que les acusaron de venderse al mainstream, cuando dieron el pelotazo con esta canción que fue número 1 en todo el mundo.
La cosa cambió cuando el productor de “Parallel Lines”, Mike Chapman, les dijo que no se iban a comer un “saci” en EE.UU. con el rollo reggie y les preguntó qué música les estaba influenciando en ese momento.
La Harry, que de tonta no tiene un pelo y sin duda fue ambición rubia mucho antes que Madonna, dijo que: Donna Summer, “Saturday Night Fever” y Giorgio Moroder. Todos partían la pana con su música disco en Studio 54, y Debbie y los suyos andarían por allí noche tras noche metiéndose… unos bailes.
Nunca sabremos cómo quedaría en clave de reggie la canción que dio el estrellato a Blondie y convirtió a Debbie Harry en el sexsimbol de su generación, pero yo me quedo con esta versión a lo swing de las Puppini Sisters.
Mi primer disco pagado, que no robado, fue “Meat is Murder” de los Smith… luego llegaron muchos más, aunque, bueno, no siempre pude abonarlos en caja.
Así, cuando en el 78 mis amiguitas de clase coreaban todas las canciones de la banda sonora de “Grease”, ataviadas con aquellos infames calentadores de la Nasarre, yo flipaba con el lookrudyboy de Madness o Specials y, mientras ellas situaban los gorgoritos pospuber de Los Pecos entre lo más y lo muy, yo creía eso mismo de los cardados de Ana Curra…
Eva Nasarre (arriba) versus Ana Curra (abajo)
“Never Mind the Bollocks” se convirtió para mí en algo más que el título de un disco histórico y acabó siendo el leitmotiv de un saber estar en la vida. Posteriormente le añadí el mítico estribillo “Me río, me río de verme tan bella en el espejo“, cantado por la Castafiore y el “Ante todo: mucha calma”, filosofía en estado puro de Siniestro Total, como otras frases vitales de supervivencia frente a pedorros-sin-fronteras, horteras-con-bandera y demás brasa-caspas con ánimo de lucro sobre la cuenta corriente de la paciencia ajena.
De los 80 acabé eligiendo para mi altarcito a los mencionados The Smiths y a Joy División; de los 90 me quedé con Pixies y Stone Roses, y de la actualidad no me pronuncio hasta que no termine la década. Aunque para completar el retrato-etiqueta diré que de las décadas en las que no pude participar por edad, aunque sin dudarlo me hubiese puesto hasta flores en el pelo para ir a Woodstock, me quedo con The Velvet Underground y 13th Floor Elevators de los 60, Led Zeppelin y Buzzcoks de los 70.
Y poco más. Pretendo desde aquí hacer apostolado del culto a la única religión verdadera: el rock y la mal llamada música pop-ular, tan castigada últimamente de falsos profetas. Porque aunque digan que la música es el verdadero lenguaje universal, lo cierto es que no todos practicamos el mismo idioma.