Londinenses y descaradamente jóvenes. Los cuatro miembros de XX apenas llegan a los 20 y, como tantas nuevas bandas británicas, se conocieron en un art school. La verdad es que empiezo a preguntarme qué plan de estudios tendrán en este tipo de escuelas para que todos acaben cogiendo una guitarra.
En este caso; Romy, Baria, Oliver y Jamie, estudiaron en el Elliott School que, si te das una vuelta por Internet, también es la escuela de Hot Chip, entre otros grupos consagrados.
Pero lo interesante es que, antes de que XX publicara su primer álbum homónimo en agosto, ya era considerado como el mejor debut del año. Y, tanto Pitchfork como NME, los compara con los Pixies, Kills, Young Marble Giants, Portishead o Cocteau Twins. Aunque tengo la duda razonable de si alguno de los (casi) adolescentes miembros del combo de South London tan siquiera conoce las influencias que los sesudos críticos les atribuyen.
Por su parte, y para despejar sospechas, ellos mismos reconocen en su Myspace que a los que adoran en realidad son: Aaliyah, Mariah Carey, Rihanna o Justin Timberlake… Si es que ¡No somos nadie!
“Crystalised” de XX
XX haciendo el cover de “Teardrops” de Womack & Womack
El año pasado fue 30 aniversario de la “niña bonita” del indie brit, la discográfica Rough Trade, a la que muchos auguraron su cierre teniendo en cuenta el ruinoso panorama de la música como negocio y la desaparición de sus mejores bandas en cartera: The Smiths, Cabaret Voltaire, The Sundays o Disco Inferno.
Pero los que predijeron el final del sello se equivocaron, porque a esta disquera todavía les queda un as en la manga tras el fichaje de British Sea Power, la banda de moda en las Islas.
Leerás que suenan a los Pixies, a The Cure, a Joy Division, a The Smiths… Vamos, lo más grande desde “La Más Grande”… ¿Mera hagiografía o realidad? Mejor compruébalo tú.
El pasado 15 de octubre tuvo lugar en Barcelona un concierto promovido por el programa “Disco Grande” de Radio 3, con el nombre “La Leyenda de Los Planetas”, como homenaje a la banda tótem de los “gafapastas”.
Y no que los granadinos no merezcan ese reconocimiento, pero ya puestos a rendir tributo a los grupos indies patrios de los últimos 80 y primeros 90… ¿Por qué no aprovechamos la ocasión para poner a El Inquilino Comunista en su merecido sitio?
Los de Guecho fueron de los primeros que se atrevieron a cantar en ingles (hoy ya lo hacen todos), porque los grupos que les influenciaban no venían precisamente de Mataró, como: Pixies, Sonic Youth o Pavement.
Mi primer disco pagado, que no robado, fue “Meat is Murder” de los Smith… luego llegaron muchos más, aunque, bueno, no siempre pude abonarlos en caja.
Así, cuando en el 78 mis amiguitas de clase coreaban todas las canciones de la banda sonora de “Grease”, ataviadas con aquellos infames calentadores de la Nasarre, yo flipaba con el lookrudyboy de Madness o Specials y, mientras ellas situaban los gorgoritos pospuber de Los Pecos entre lo más y lo muy, yo creía eso mismo de los cardados de Ana Curra…
Eva Nasarre (arriba) versus Ana Curra (abajo)
“Never Mind the Bollocks” se convirtió para mí en algo más que el título de un disco histórico y acabó siendo el leitmotiv de un saber estar en la vida. Posteriormente le añadí el mítico estribillo “Me río, me río de verme tan bella en el espejo“, cantado por la Castafiore y el “Ante todo: mucha calma”, filosofía en estado puro de Siniestro Total, como otras frases vitales de supervivencia frente a pedorros-sin-fronteras, horteras-con-bandera y demás brasa-caspas con ánimo de lucro sobre la cuenta corriente de la paciencia ajena.
De los 80 acabé eligiendo para mi altarcito a los mencionados The Smiths y a Joy División; de los 90 me quedé con Pixies y Stone Roses, y de la actualidad no me pronuncio hasta que no termine la década. Aunque para completar el retrato-etiqueta diré que de las décadas en las que no pude participar por edad, aunque sin dudarlo me hubiese puesto hasta flores en el pelo para ir a Woodstock, me quedo con The Velvet Underground y 13th Floor Elevators de los 60, Led Zeppelin y Buzzcoks de los 70.
Y poco más. Pretendo desde aquí hacer apostolado del culto a la única religión verdadera: el rock y la mal llamada música pop-ular, tan castigada últimamente de falsos profetas. Porque aunque digan que la música es el verdadero lenguaje universal, lo cierto es que no todos practicamos el mismo idioma.