Hablamos de Él, la leyenda del rock, el mito viviente, el Elegido para sentarse a la derecha del Padre, al lado de Elvis ya ascendido. Bob Dylan, único, indiscutible, que despierta pasiones desatadas a muchos y aversiones desaforadas al resto… ¿Te atreves a averiguar de qué lado estás?
Ámalo por:
1. Ser un visionario, que en 1965, viajó a Inglaterra para enchufar electricidad a su guitarra folk, tras conocer a los Beatles y la versión que Eric Burdon (The Animals) hizo de su “House of the Risin’ Sun“. Y por no hacer ni caso a las críticas que recibió de los más puristas tras este giro reflejado en: “Bringing It All Back Home”.
2. Canciones que han marcado a generaciones como: “Blowin’ in the Wind“, “The Times They Are a-Changin’“, “Mr. Tambourine Man“, “Like a Rolling Stone”… y la lista podría ser interminable.
3. Reunir en el meta-grupo Traveling Wilburys a George Harrison, Roy Orbison, Tom Petty y Jeff Lynne, el antiguo líder de la Electric Light Orchestra.
4. Tener entre sus seguidores a: Lou Reed, Jimi Hendrix, Neil Young, Bruce Springsteen, Tom Pety, Van Morrison, Roger Waters, Leonard Cohen, David Bowie, Brian Ferry, Tom Waits, Keith Richards, Patti Smith, Jack White… En resumen, a todo “lo más-más, de lo muy-muy” que pueda haber en mundo de la música.
5. Considerarse “el mejor contador de historias que jamás haya dado el rock”, según Bono de U2.
6. Ser el más galardonado de todos los tiempos: Grammys, Globos de Oro, Pulitzer, “Las 100 personas más influyentes del siglo XX de la revista TIME”, “The Greatest Artists of All Time” de Rolling Stone, “Caballero de la Orden de las Artes y Letras” de Francia, nominado varias veces al Premio Nobel de Literatura, entre otros muchos.
Ódialo por:
1. Recibir el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2007 y pasar un kilo de ir a la ceremonia para recogerlo.
2. Plagiar, supuestamente, hasta una docena de pasajes del libro “Confesiones de un Yakuza”, escrito por Junichi Saga, en su disco “Love and Theft”, y pasar otro kilo de mencionarlo en los créditos… ¿Será este el espejo en el que se mira nuestro Bunbury?
3. El último concierto que dio en España (Rock in Río, Madrid, julio de 2008), donde mostró su sempiterna antipatía mirando con displicencia al público, tocó con menos ganas que un gay en un prostíbulo y se llevó cruda la pasta, que “para eso había ido él al programa, para que hablaran de su libro” ¡y punto-pelota!
4. Suzie Rotolo, su novia en los comienzos que le metió en el mundillo intelectual de la Gran Manzana y a la que no dudó en ponerle la cornamenta arrimándose a la sombra de uno de los mejores árboles de la escena folk de la época: Joan Baez.
5. Sus devaneos religiosos. De familia judía (su nombre real es Robert Allen Zimmerman) a finales de los 70 se convierte al cristianismo, no sin antes tener ciertos escarceos con el laicismo. En los 80, anunció su regreso al judaísmo, y en 1984, con ocasión del Yom Kipur, Dylan asistió a una sinagoga para visitar el “talit” y rezar en hebreo, además de defender al Estado de Israel en canciones de esa etapa como “Neighborhood Bully”. Y todo para acabar en los 90 cantando para el Papa, Juan Pablo II, en un encuentro para jóvenes, celebrado en Bolonia en 1997.
6. Participar en uno de los primeros engendros globales de la música, la grabación de la canción “We Are the World” en 1985, codeándose con cantantes y grupos a los que ya sólo se les menciona en la definición que la RAE tiene para la entrada “hortera”.
PD: Dedicado a Juan A. B., excelso admirador de la obra de Bob Dylan.
