Este domingo se cumple el 25 aniversario del single navideño más vendido de la historia. Me refiero a la archiconocida “Do They Know It’s Christmas” de Band Aid.
La idea original fue de Bob Geldof (Boomtown Rats) quien, al parecer, viendo una noticia de la BBC sobre la hambruna en Etiopia, se quedó tan conmovido que llamó a Midge Ure de Ultravox para que le ayudara a involucrar a todas las estrellas más rutilantes del pop de los 80.
El single se convirtió en el de venta más rápida de Gran Bretaña, despachando 1 millón de copias la primera semana. También obtuvo el record de mantenerse cinco semanas en el primer puesto de las listas, puesto sólo superado en 1987 por la canción tributo a Diana de Gales “Candle In The Wind” de Elton John.
Pero Band Aid tuvo más secuelas; en 1989 y 2004. Y, aunque el organizador de esta última fuera otra vez Midge Ure, en realidad la estrella del vídeo fue Bono de U2. El single volvió a salir a la venta un 29 de noviembre, pero esta vez el dinero recaudado se destinó la región sudanesa de Darfur.
La edición de Band Aid 20 vendió 72.00 copias el día de su lanzamiento y 250.000 copias expedidas cada semana durante las 4 que se mantuvo encabezando las listas.
Para muchos, esta canción es sinónimo de caspa, pero no se le puede negar que ha demostrado ser una fórmula infalible en Navidad.
La mejor aportación gala al electro hip-hop metal en décadas o, lo que es lo mismo, Monsieur Z, tiene un nuevo proyecto en marcha. Tras el éxito que los de Besançon obtuvieron con su segundo álbum “Propagande de l’hybride”, el combo galo apadrina la aventura musical de LadyGoldFarb.
La delicada voz de Lorraine recuerda a la de Beth Gibbons de Portishead, pero envuelta en un contundente armazón sonoro que, según describa ella misma en su página de Myspace, suena a “tortuoso y caótico cuento de iniciación”.
Según quien te la cuente, la historia de Dexy’s Midnight Runners es la de la típica banda one hit wonder de los 80 o la de uno de los grupos más visionarios de esa década, por integrar el soul al pop,sonido que permitió la aparición de los Waterboys.
Sea lo que sea, para mí lo más curioso de los de Birmingham es la polémica sobre el origen de su hit más conocido “Come On Eileen”, porque ilustra perfectamente un caso de robo creativo.
Todo empieza por el carácter frío e insoportable de su líder, Kevin Rowland quien, al parecer, durante las giras obligaba al resto del grupo a viajar en autobús mientras él se desplazaba cómodamente en avión. Aunque lo mismo les hubiese dado estar juntos porque, según contaron después el resto de la banda, Rowland ni siquiera se dignaba a dirigirles la palabra.
La tensión entre los miembros del grupo hizo que Kevin Archer -fundador junto a Rowland- se hartara y dejara a los Dexy’s para formar The Blue Ox Babes. Y, según cuenta el propio Archer en una entrevista a Mojo, el mismo día en que anunciara su marcha a Rowland, éste que ni pestañeó, encima le obligó a enseñar los acordes de las canciones a su sustituto, Billy Adams.
Ya una vez fuera de los Dexy’s, Archer fue tan ingenuo como para dejar a Rowland una cinta con tres canciones para su futura formación, entre las que se incluía “What Does Anybody Ever Think About”. Y lo siguiente que supo es que “Come On Eileen” estaba incluida en el nuevo disco de Dexy’s, “Too-Rye-Aye”, llegando a número 1 en todo el mundo.
Pero lo peor no fueron la similitudes en los arreglos de violines de ambas canciones, sino la traición de la cantante de folk Helen O’Hara, que grabó junto a Archer la demo y a la que Rowland, tras escucharla en la cita de marras, convenció para que se pasara a los Dexy’s.
Rowland no reconoció el robo creativo hasta 1993, pero al final tuvo que pagar a Archer los royalties por “Too-Rye-Aye”.
¡Qué difícil es ser original cuando (casi) todo está inventado! Y si no, que se lo digan a Bernard Sumner y a su nuevo grupo Bad Lieutenant.
Pero no quiero que parezca que desprecio la carrera de Bernard Sumner, fundador de una de los grupos más influyentes de la historia, Joy Division y, tras el suicidio de Ian Curtis, líder de New Order, precursora del sonido Madchester.
Aunque también estuvo en proyectos como el supergroupElectronic, sobre el que ya me despaché a gusto hablando aquí. En fin, que la carrera de Sumner ¡Es un carrerón! Pero Bad Lieutenant era bastante prescindible en su hoja de servicios.
Sumner montó su nuevo combo este año junto a Phil Cunningham, ex New Order y el pasado 5 de octubre publicaron su primer LP, “Never Cry Another Tear”. La crítica musical dice que son un más-de-lo-mismo de New Order, pero para mí suenan más a Mónaco, el grupo de Peter Hook. Igual es porque el que fuera bajista de New Order era lo mejor de tenían los mancunianos.
El año pasado hice una lista con las mejores canciones de 2008 y, ahora que este año está apunto de acabar, supongo que ya toca hacer otra con las de 2009.
Pero en esta ocasión mi bizarro espíritu bonzo me pide caña y, en lugar de una facilona lista Top 25 como en 2008, esta vez la reduzco a 10.
Así, seguro que me faltarán algunas que, sin duda, no tendréis la menor piedad en restregarme.
¡Pues hala, amiguitos¡ ¡Venga ese repasito!
(Dejo las canciones de la lista para que refresquéis la memoria y también la posibilidad de votar… La lista de los mejores discos de 2009 está aquí)
Un día como hoy (3 de noviembre) de hace 30 años, el grupo M (así, a secas) o lo que es lo mismo, Robin Scott, publicó un single, “Pop Muzik”, que pasaría a formar parte de esa cruel lista llamada “One Hit Wonders”.
Según su autor “la canción pretendía ser un resumen de 25 años de historia del pop”, englobando todos los estilos del género, tanto el rock como la música disco.
El éxito fue tanto de la canción, que llegó a número 1 en Norteamérica, como del vídeo, en el que se hacía una parodia del play-back.
Gracias a esta notoriedad, M pudo publicar su primer álbum “New York-London-Paris-Munich” y la anécdota más graciosa durante la grabación es que David Bowie es el autor de las palmas que hacen de base rítmica.
Y después de “Pop Muzik” ¿Qué? Pues nada, que nunca más se volvió a saber de M o de Robin Scott, pero su canción ha sido versioneada hasta la saciedad (U2, Tricky, Devo, entre otros) y con remixes discotequeros en cada década desde que saliera en los 70.
Así que se puede considerar a este pastiche un clásico, aunque ya nadie se acuerde de su autor.