Parece mentira que teniendo a los gabachos de vecinos sepamos tan poco de su música. Obnubilados por el rodillo cultura anglosajón, sólo los que tienen más de 50 y tuvieron que estudiar francés en el cole conocen algunas de las canciones francesas (mal versionadas, en muchos casos, por los cantantes patrios de la época)
Sí, sí, mucho Dylan y mucho Waits, pero el “gafaplasta d’aquí” no tiene ni idea de quien fue Gainsbourg…
Esta es una lista de esas que las revistas tipo Rolling titularían algo así como: “La música gabacha que tienes que escuchar antes de morir”. Sin pontificar tanto, resumo en dos tandas algunas de las canciones -casi todas muy comerciales- que estaría bien conocer, aunque sólo sea por cultura musical.
1. A Cause des Garçons – “A cause des garçons”
2. Alain Souchon – “Foule Sentimentale”
3. Brigitte Bardott – “Harley Davidson”
4. Fraçoise Hardy – “Tous les garçons et les filles”
5. La Orchestre Nacional de Barbes – “Salam alaikoum”
Igual ya lo sabíais, pero yo no, y de ahí este post, por si hubiera alguno por ahí que tampoco. Yo me enteré por el periodista de investigación, Eric Frattiní, quien en una emisión de “Espacio en Blanco” de RNE soltó la –para mi- bomba: Elvis Aaron Presley a.k.a. el Rey del Rock, se ofreció a Nixon para ser un soplón de la CIA en el mundo del “artisteo”.
Al parecer, el rumor lleva tiempo circulando, pero los herederos de Presley siempre lo han negado. Sin embargo, la reciente desclasificación en la CIA de la epístola de Elvis “Pelvis” a Nixon “The Cheater”, no deja lugar a dudas.
Os dejo parte del texto. Seis paginazas de carta, escritas en papel de American Airlines, que El Rey escribió entre septiembre-octubre de 1970 al presidente del Watergate. Y que, para más coña, estaba trufadita de faltas de ortografía:
“Estimado señor presidente, me gustaría presentarme, soy Elvis Presley y lo admiro, y tengo un gran respeto por su trabajo. Hable con Spiro Agnew (director de la CIA en la época) y el entorno de las drogas, los hippies, el LSD y las Panteras Negras no me consideran su enemigo o un enemigo del establishment, como ellos lo llaman ¡Yo lo llamo América y la amo! Señor yo puedo y quiero desempeñar cualquier servicio con el que pueda ayudar al país. No tengo otro motivo que el de ayudar a mi país. Podría y desearía ser más útil si fuera un agente federal sin limitaciones (…) Estoy muy complacido de ayudar, mientras se mantenga en secreto. Puede ordenar a su personal que me llame cualquier día a cualquier hora (..) He sido nominado como uno de los 10 jóvenes más destacados de América (…) Esta carta está escrita a mano por mí, para que pueda entender mejor esta aproximación (…) Yo creo que usted, Señor, es uno de los hombre más destacados de América y tengo un regalo personal para usted (…) Estoy registrado en el hotel de Washington como John Burroughs (pseudónimo que solía utilizar Elvis cuando quería anonimato) y estaré aquí tanto tiempo como se necesite para obtener las credenciales como agente federal”.
Encima, existe una foto realizada el 21 de diciembre de 1970, pocos meses después de la fecha de la carta, de Richard Nixon recibiendo a Elvis Presley en la Casa Blanca, en la que éste entrega al presidente como regalo un revolver Colt 45. El regalo hubiese pasado desapercibido, de no ser porque su anterior dueño era Nathan Bedford, fundador del Ku Klux Klan…
Considerado icono del punk francés a Plastic Bertrand le pasa como a Jacques Brel que, aunque belga, el rodillo de la “grandeur” francesa lo ha asimilado como producto patrio (Picasso estaría también en este apartado, porque excepto para los malagueños, el resto del mundo sigue pensando que nació en Paris)
Plastic Bertrand saltó a la fama mundial en 1977 con el “jitazo” “Ça plane pour moi”, que para ese follón llamado Wikipedia fue compuesta y escrita por su compatriota Lou Deprijck, aunque luego en otra entrada de la misma fuente se cita a Elton Motello como autor por su canción “Jet Boy Jet Girl”, que fue la base musical aunque con la letra cambiada… y, para el que se aburra mucho (pero mucho-mucho) puede seguir la polémica de la autoría en “cienes y cienes” de páginas por toda la Red.
El caso es que a Plastic Bertrand le situaron a mitad de camino entre el punk y la new wave de los 70. Pero luego tiró por los suelos esa fama representando a Luxemburgo en Eurovisión con la canción “Amour Amour”, que registró una escasa puntuación sólo superada por “La patera” de Remedios Amaya.
“Ça plane pour moi” ha sido muy versionada; Sonic Youth, The Damned, Captain Sensible y, como no, Nouvelle Vague, entre otros. Lo cierto es que ya lleva cuatro décadas sonando y resulta prácticamente imposible encontrar alguien a quien no le de buen rollo.
Un día como hoy, Jerry García hubiese cumplido 67 años, pero su larga amistad con la heroína se reflejó en un ataque al corazón -hace ya cuatro 9 de agosto- que acabó con uno de los mejores guitarristas de la historia.
El indiscutible alma de Grateful Dead, los Dead, prácticamente inventó el concepto de una jamband, embarcándose en giras interminables. Y, aunque a muchos les extrañe esto que van a leer, los Dead fueron indie mucho antes de que ni tan siquiera se inventara ese término como género musical.
Indie, porque el espíritu hippy-psicodélico de los Deads les hizo mantenerse al margen de la industria musical, dejando que sus muchos seguidores (los Deadheads) se hicieran sus propias grabaciones durante sus impresionantes directos y los convirtieran después en bootlegs o grabaciones piratas, conocidas como tapes, que se iban pasando de unos a otros o, incluso, vendiendo entre concierto y concierto, y todo con el consentimiento de la banda.
El abuelo de Jerome, John “Jerry” García fue un emigrante español que se curró la vida como pudo de electricista y fue su hijo José quien, como músico profesional de Jazz, acabó determinando la vocación de Jerry como guitarrista.
Grateful Dead representó la contracultura de los 60 y sobrevivieron a la invasión brit y al binomio Beatles-Rolling. De hecho, sobrevivieron a todo, ya que los Death es una de las bandas más longevas del rock americano, publicando su último disco de estudio en los 90.
Grateful Dead y, sobre todo, Jerry García, han sido responsables de un montón de imaginería y tópicos del rock; la fidelidad de sus fans (Deadheads), que vendían todo tipo de parafernalia entre conciertos para financiarse el seguimiento del tour, las portadas de sus discos (Skull&Roses, “Steal your face” skull, The Jester…), que acabaron convirtiéndose en insignias de los “Hell’s Angels”.
Igual en Europa igual no les hicimos caso, pero en EE.UU. son una leyenda y, hasta en la Casa Blanca “obamaniaca” “es guay” decir que eres muy fan de los de Frisco. Por su parte, García ya tuvo en vida todos los reconocimientos que, al contrario que nosotros, los yankees saben dar a sus estrellas, pero cuando todavía viven, que tiene más mérito.