Es (casi) imposible estar al tanto de todo, para cuando te enteras de que Farrah Fawcett Mayor ha muerto, ya llegas tarde a la desaparición de Michael “Pop” Jackson. Y si esto pasa con lo funerario, cuyo overbooking afortunadamente sólo ocurre de vez en cuando, imaginaos con la imparable hemorragia diaria de nuevas bandas…
Por eso, mi parte favorita de este blog es cuando recibo sugerencias de la gente que lo sigue y que me recomienda tal o cual grupo que se me había pasado por completo. Reconozco que en algunos casos había sido como no ver a un elefante con tacones blancos delante de mis narices.
Y en este epígrafe están The Pains Of Being Pure At Heart, grupo recomendado por Zerbina. Esta banda neoyorquina le dan al pop ruidoso con la misma ansiedad por terminar los temas que los Ramones, los coros poppy de The Pastels y el power-pop de Teenage Fanclub.
Así que la escucha de “Everything With You” fue un pleno al 15. Claro que ya sospechaba que me iban a gustar, conociendo lo mucho que a Zer le va el shoegazing de My Bloody Valentine y sabedora ella de mi debilidad por el desgarro teenager del todopoderoso Mozz.
Así que, por si también se os habían despistado a vosotros, aquí los tenéis: The Pains Of Etc. (¡qué nombre tan largo!), que gustará a los que todavía disfruten de la rabia adolescente plasmada a golpe de riffs y coros melancólicos.
“Everything With You” – The Pains Of Being Pure At Heart
No, no te equivoques, la “ñ” es (casi) de pega, porque a Jack Peñate sólo le queda de cañí el apellido de su padre y el flequillo gitanolo, en todo lo demás es más british que las orejas del mismísimo Charles (sí, el del tampax).
Peñate, o Penate, como le llaman sus paisanos, comenzó como tantos músicos ingleses montando su propia banda -Jack’s Basement- en un cole pijo, pero acabó triunfando en solitario con el single “Second Minute or Hour” en 2006.
Al año siguiente, ya tenía contrato para sacar “Matinée”, que consiguió el puesto 7 en las listas inglesas, aunque también críticas muy ácidas en las que, para resumirlo, le llamaban literalmente pesado.
Pero Jack no se desanimó, al contrario, sacó el gen hispano de “por mis c__ones” e hizo bolos por toda la Isla; Glastombury, Carling Weekend… dándose a conocer por sus rotundos directos y energéticos bailes.
Con eso y todo, el londinense no conseguía ser respetado entre la crítica musical y veía cómo se le escapaba su tren, mientras que sus grandes amigas, Adele y Lilly Allen, saboreaban las mieles del éxito.
El pasado 22 de junio, Jack Peñate publicó su segundo álbum, “Everything Is New” y en lugar de ser un rotundo fracaso, como cabía esperar si se tiene en cuenta la estadística sobre los segundos álbumes tras un debut exitoso, parece que la crítica -esta vez sí- se ha rendido a sus “macho” encantos. (Por cierto, ¿Es sólo a mí o a alguien más le recuerda a Lloyd Cole?)
No me gusta Christina Rosenvinge, aunque se haya erigido en “LA” musa gafapastil patria, no sé, tiene algo que rezuma a trepa. Será porque no puedo borrar su etapa pre-undergroud, aunque ya anunciara con el nombre su querencia por lo cavernoso con Christina y Los Subterráneos.
Tampoco soporto su época de Lolítica nórdica amenazando con hacer “chas y aparecer a mi lado”. El caso es que me resulta artificiosamente indie y en las entrevistas se regodea con ese deporte tan gafaconchil del name dropping. Aunque siempre habrá que reconocerle que sabe detectar un buen árbol a 1 año luz de distancia y arrimarse a él por aquello de la sombra que cobija… Ese trío de ases en su manga que luce como muescas de culata en la hoja de servicios: De la Nuez-Loriga-Vegas.
Y sin embargo, tengo que reconocer que la versión que Christina ha hecho del “Chicago” de Sufjan Stevens, acompañada por Vetusta Morla, merece un 10. La canción se ha grabado para promocionar el “Día Internacional de la Música”, que se celebra mañana 21 de junio, a las 12:00 PM en el Matadero de Madrid. Vetusta y Christina, Rosenvinge y Morla darán un concierto juntos y, pese a mis reconocidos prejuicios, auguro una mezcla más que interesante.
Si un día alguien te preguntara cuál es para ti el grupo injustamente peor valorado de la historia del rock ¿A quién dirías? Yo, The Beta Band.
Pese a ser considerado un grupo de culto mientras todavía estaban juntos (que tiene más mérito que ser considerado güay cuando ya te has separado) The Beta Band no logró estar entre las grandes y mucho menos ser un éxito de ventas… ¿Demasiado adelantados para su época? Quizá.
El caso es que el próximo 21 de junio -Día Internacional de la Música- se cumplirán 10 años desde que los escoceses publicaran “The Beta Band” (1999). Y aunque no sea su mejor disco, yo lo tomo como excusa para poner en el sitio que le corresponde a los de Edimburgo aprovechando la efeméride.
John Cusak los nombra en “High Fidelity”, peli que si no has visto debes por-que-sí tatuarte en el cerebelo.
Si no eres fan acérrimo de la banda, lo mejor será que te hagas con “The Three EPs”, que recopila sus temas más conocidos, como “Inner Meet Me” o “Dry The Rain”.
Cusak mencionando en “High Fidelity” a The Beta Band
El revisionismo de esta primera década de siglo también ha dado para reivindicar justo aquello de lo que más se renegó en los 90: el electropop. Ese género que marcó los clichés más horteras de los 80 es ahora lo más cool.
Así que, si en su momento te gustó Eurythmics y Yazoo, o incluso el synthpop de Depeche Mode, entonces podrás abrazar sin complejos a La Roux. El dúo de moda en ese lugar del mundo en el que las 5 no es una hora sino una religión rezada con pastas.
El productor Ben Langmaid y la cantante Elly Jackson se convirtieron en la sensación del pasado Brighton Festival y la mismísima Lylly Allen los ha embarcado en su gira.
Con su primer EP, “Quicksand” y, sobre todo con su single, “In For The Kill”, han roto las listas inglesas, que ya se preparan para la salida de “Bulletproof” el próximo 22 de junio.
Y ya puestos, si reconoces que te gusta La Roux, apúntate también al carro de Little Boots.
Hace 30 años en Boston, Jeff “Monoman” Conolly fundó The Lyres, una banda mítica responsable del revivalgaragero que se vivió en los 80.
Con ayuda del boca-oreja, The Lyres logró una enorme repercusión en la escena indie española de entonces, pese a que para hacerte con sus discos tenías que pedirlos de importación en tiendas especializadas como Record Runner o Escridiscos.
Su falta de promoción no impidió que The Lyres fueran muy pinchados en sitios míticos de Malasaña (el gran Kike Turmix tuvo mucho que ver con esto). Canciones como: “Don’t Give It Up Now”, “Help You Ann”, “What A Girl Can’t Do”, “Dolly” o “Soapy”. Además de versiones de temas clásicos de los Kinks como; “Love Me Till the Sun Shines” y “Tired of Waiting”, eran el repertorio de su atronador directo.
La médula espinal de los bostonianos siempre fueron “Monoman” y su órgano Vox, escoltados por los integrantes de la banda seminal DMZ: Rassler, Rick Coraccio, Paul Murphy y Peter Greenberg. De acompañantes ocasionales en diferentes épocas estaban: Miriam Linna, ex The Cramps; Stiv Bators, ex Dead Boy y Lords of the New Church, y Wally Tax, ex Outsiders.
Como el Guadiana, los Lyres se apagaron en los 90 y resurgieron en 2000 para volver a desaparecer, aunque, como viejo rockero, “Monoman” nunca morirá y regresará en cualquier momento.
Si en su época te perdiste su discazo “The Lyres On Fire”, no dudes en hacerte con él. Realmente es un básico de cualquier colección que se precie.
“She Pays The Rent”
“Soapy” en directo
Os dejo otro directo de “Soapy”, con “Monoman” entradito en años
En el post que escribí sobre las muerte sospechosas del rock dejé intencionadamente fuera a Jimi Hendrix porque todas las versiones sobre su defunción apuntaban claramente a una misma dirección: sobredosis. Pues, error.
Y es que, según acaba de revelar el libro de un roadie de la leyenda de la guitarra, a éste lo mató su propio manager para cobrar la póliza del seguro de 2 millones de dólares. Michael James “Tappy” Wright, asegura que el manager Hendrix, Michael Jeffrey, le confesó en mitad de una borrachera que en 1971 lo mató porque se olía su despido y que, además, “tal y como estaba la carrera del músico, éste valía más muerto que vivo”.
La vida de Jeffrey es carne de best-seller. Su carrera de manager musical comenzó en los 60 llevando a The Animals,pero la cosa acabó fatal porque el grupo le acusó de quedarse con su dinero y de ser el causante de su ruptura. Se sospecha que trabajó para el MI5 y el crimen organizado. Y, posiblemente, transfirió a paraísos fiscales el dinero de Hendrix, de hecho, casualmente despidió al bajista de Experience porque quiso averiguar el destino de los maletines en los que guardaba el dinero de la banda.
Siempre se ha contado que Hendrix murió en un hotel de Londres por la mezcla de barbitúricos y vino después de una fiesta, y así fue, pero ahora ya sabemos que la sobredosis no fue fortuita sino intencionada.